Política de programación cultural

La programación cultural del C3 se organiza mayormente alrededor de tres líneas: temas, formatos de participación y públicos; y se trabaja de manera colaborativa con otras áreas del C3, especialistas invitados o distintas organizaciones.

¿Qué temas (de la ciencia) tiene que abordar el Centro? El C3, del mismo modo que otros museos o centros de ciencias, no tiene la posibilidad de trabajar simultáneamente a través de una exhibición todos los temas de estudio de la ciencia. En efecto, es el carácter dinámico y colaborativo de la programación cultural el que permite organizar a corto y mediano plazo acciones que tengan como objetivo tratar un cierto tema, ya sea porque es de relevancia actual, controversial, de interés estratégico o conmemorativo, por mencionar algunos ejemplos. Por este motivo, algunas actividades han abordado interrogantes sobre el avance de las pseudociencias, la puesta en órbita de satélites argentinos o los legados de las expediciones de científicos naturalistas por América del Sur más de dos siglos atrás.

En cuanto a la planificación de actividades por temas, una de las propuestas más desafiantes es la realización de temporadas temáticas que, centradas en ejes de especial interés, ofrecen una agenda de formatos variados alrededor del tópico elegido. Las temporadas temáticas que se desarrollaron se centraron en distintas áreas: ciencia de los minerales, paleontología, espacios urbanos, alimentación, neurociencias y han llegado a temas tan disímiles como ciencia, moda y diseño de indumentaria.

La política de programación incluye una mirada curatorial que, además de seleccionar por temas, explora y procura diversos formatos que, a partir del diálogo con las artes, dan lugar a nuevas experiencias con prácticas y lenguajes propios de la literatura, las artes escénicas, musicales y audiovisuales además de conferencias y talleres.

Las decisiones institucionales al igual que la programación cultural contemplan a los distintos públicos de acuerdo con sus edades, distribución geográfica, intereses, historias y gustos. Un balance equilibrado capaz de contemplar temas, formatos de participación y públicos es la receta para ampliar el acceso a la cultura científica, crear propuestas capaces de involucrar cognitivamente a los visitantes e invitarlos a ser parte de un diálogo para observar, reflexionar, agudizar el pensamiento crítico y emocionar a través de la ciencia.